viernes, 26 de febrero de 2010

DR. MANDUJANO vuelve a las no-andadas

En suspensión -como un relevista malo que ve la temporada entera desde el bullpen- el dr. Mandujano sufrió los efectos de la inactividad. "Algo en este mundo, tiene forzosamente que vincularnos con la vida de los otros" había dicho en alguna conferencia el dr. Mandujano "los médicos lo tenemos claro, lo que nos vincula con la vida del paciente es la precisión orfebre con que les cortamos las tripas. Precisión que no proviene de la simpatía hacia la vida humana, sino que es una simulación aristocrática del oficio del relojero, del pollero, del filigranero, del ladrón..." La audiencia -y de antemano esto era sabido por el comité organizador, por los colegas y sobre todo, por él mismo- se limitaba a girar la cabeza a ambos flancos, solicitando permiso para reír, toser, carraspear ruidosamente o simplemente para negar todo lo que se había dicho, gritar que estas estupideces no tenían sentido. Como sea, la opinión que prevalecía (y esto se decía sin resentimiento ni maledicencia) era que se trataba de discursos en donde podía percibirse, casi con presición de experimento de laboratorio, la tristeza. Una tristeza sutil en cuanto un sentimiento puede transformar fisonómicamente a una persona en otra; la tristeza no alteraba en gran medida el rostro semiarrugado del dr. Mandujano, eran tal vez los ojos, agrupados en una mirada tan perdida como corrugada, como papel hecho bola.
En la soledad, la certeza de ser inútil, la irrelevancia de ser inútil, el dr. Mandujano fue un inútil. "Soy el peor médico de este mundo, dícese, el mejor" pensó un día, y se echó en su hamaca a dormir.

martes, 23 de febrero de 2010

MINIFICCIÓN

Primera epístola

Te escribí una carta de amor. Románticamente, no me dirigí al correo, sino a abarrotes walmart. Compré una botella y me la tomé (el plan era meter la carta en la botella, obviamente, y arrojarla al mar, esperando que el hermoso magnetismo de tu cuerpo atrajera hacia sí la potencia emotiva de mis palabras).
En la borrachera perdí la carta, simplemente no tengo idea de dónde quedó. La carta que nunca envié.
TODO lo que decía, sin embargo, era verdad.

jueves, 18 de febrero de 2010

A VECES uno no tiene nada qué decir pero LO dice

Pájaros. Fotos. Sonido. Muerte. Cerveza. Sueño (raro). Conjuntos irregulares de palabras. Río. Cascada. Otro lugar. Sombreros. Busto de Heráclito. Barroco. Mujeres-otoño. Piel. Europa¬ América¬ México para abajo. Fragmento de historia subconjunto de anécdotas insignificantes. Historia. Automóviles. Chicles. Malestar físico. Sin remedio. Punto y seguido. Una cabeza anónima vista desde las alturas de un edificio. ¿A dónde se va lo perdido?
¿Existe un lugar donde habita lo perdido? Suéter que us-é/aste/amos/ó/aron en la primaria. Lost & found. Viajar. Mezcal. Mariguana. Aroma-consagración-y-muerte-de-lo-efímero. Belleza.
Plan. Reserva/mesura/miedo/prudencia/juicio/hambre. CAE LA NIEVE SIN LA PIEDAD POCO SOLEMNE CON QUE SE ARTICULA CASI CUALQUIER DISCURSO EN ESTE PAÍS. Falso-farsa-realidad. Song with no words. Amor. Seres invertebrados/protozoarios/artrópodos/congéneres sin identidad-sustancia. WAH-WAH. El pasado. Aspecto. Embarcaciones. Hinchazones. Fantasmas que asoman por todas partes y se ignoran, de cajón, sin vehemencia ni fatiga ni particular atención. Desatención. Mi lonchera con mi lonch. Lo que se deja en el camino y es completa y ABSOLUTAMENTE irrecuperable.

PERSUACIÓN sumamente SUTIL


"Ipsación

Cheiromanía. Autoservicio. Hacer el amor con la amante invisible. El premio de consolación de la naturaleza. Los brazos tienen precisamente la longitud justa para ello."

Tibor Fischer

miércoles, 10 de febrero de 2010